México Domingo 05 de Septiembre de 2010 | 10:01 AM
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Con superioridad, Holanda derrota a Uruguay y es finalista

Por: Agencias/Ultima Hora

Con superioridad, Holanda derrota a Uruguay y es finalista

Holanda volvió a pasar a la final de un Mundial, por tercera vez en su historia y primera en 32 años, al derribar por 3-2 el martes, con mortíferas estocadas, la heroica resistencia de Uruguay, que luchó con alma y vida en el Green Point de Ciudad del Cabo.
La final la jugará Holanda el domingo en Johannesburgo contra el vencedor del lance España-Alemania del miércoles en Durban, en tanto que la Celeste disputará contra el perdedor el sábado, el encuentro por el tercer puesto en Sudáfrica-2010.
En un partido cerrado por los candados defensivos y la lucha feroz mano a mano por el control de la pelota, sólo con misiles teledirigidos se podía romper el equilibrio y así fue con los goles de Giovanni van Bronckhorst (18) y Diego Forlán (41).
Van Bronckhorst lanzó su remate esquinado desde 25 metros y clavó el balón en un ángulo alto y Forlán tuvo el talento de fabricar un hueco, una herida en la barrera de defensores con un amague y enganche hacia adentro, antes de rematar recto al medio de la portería.
En ambos casos la trayectoria de la Jabulani, caprichosa e inestable, pareció confundir tanto al arquero uruguayo Fernando Muslera como al holandés Maarten Stekelenburg.
Holanda perdió dos finales por la Copa, ante los germanos en Alemania-1974 y ante la Albiceleste en Argentina-1978.
Cuando la escuadra sudamericana se había ido arriba, con mayor audacia y control del juego, fue sorprendida con dos estocadas mortales, un remate rasante, endiablado, de Wesley Sneijder, que se desvió en la pierna de un defensor, a los 70 y un cabezazo de Arjen Robben, a los 73.
Sin Forlán en la cancha, reemplazado por agotamiento, sobre la hora Uruguay se fue a las barbas del arquero holandes y logró descontar Maxi Pereira a los 90+2, pero sin tiempo para una nueva reacción épica.
Tras este duelo, Sneijder firmó su quinto tanto e igualó en la tabla de máximos anotadores con el español David Villa, mientras que Forlán sumó el cuarto en Sudáfrica-2010.
Los holandeses habían arrojado desde el comienzo su marea naranja sobre la fortificada retaguardia uruguaya, con dura presión sobre la salida y sorpresivos cambios de ritmo y velocidad para sorprender.
Un inspirado Dirk Kuyt fue el hombre desequilibrante en Holanda, puntada final de las triangulaciones de Wesley Sneijder con Arjen Robben y Robin van Persie, mientras Mark van Bommel, a veces en la frontera de lo ilícito y la violencia, destruyó los avances de la Celeste.
Uruguay, con su muralla de ocho hombres en la contención, parecía condenado a renunciar al ataque, pero el partido sufrió un golpe de timón en una jugada en la que Diego Godín, arrancando como un titán desde el fondo provocó una jugada de riesgo hasta llegar a la posición de puntero izquierdo.
El arranque de Godín pareció una señal, una llamada a sus compañeros a quebrar su propio esquema ordenado y cerebral, de tal manera que Uruguay pasó a jugar, como debía, en campo adversario hasta que el rubio delantero metió su cañonazo.
No brillaban luces en el equipo sudamericano, porque se había refugiado en una táctica de ''catenaccio'' a la italiana, en el que se asociaban a la capacidad de quite de Martín Cáceres y Maxi Pereira con el sacrificio por la recuperación del balón de los guerreros Egidio Arevalo Ríos y Diego Pérez.
Pese al despliegue físico y el juego indescifrable para cualquier defensor de Edinson Cavani, Forlán aparecía demasiado solo sin la compañía en el ataque del suspendido Luis Suárez, hombre insustituible en el diseño de la escuadra de Oscar Tabárez.
La inteligencia de Uruguay comenzó a radicar en una mayor posesión de la pelota de manera de enfriar el vértigo holandés, que sólo se descargaba por relámpagos de Robben, pero en un instante clave reapareció en escena Sneijder.
Pero cuando Uruguay se había atrevido a adelantarse unos 20 metros en el campo y presionaba, el centrocampista goleador entró en acción y tomó el mando ofensivo, con pases profundos y con su remate al gol, afortunado, en medio de una maraña de piernas.
La conquista puso a prueba la fortaleza anímica de Uruguay y su capacidad de remontar el resultado, pero sin darle tiempo a reaccionar Holanda pegó de nuevo, casi con frialdad, con crueldad, con el cabezazo de Robben, mortífero, hasta que el gol de Pereira le puso emoción al cierre del encuentro.

 

publicado el: 06/07/2010 | Visitas 72 visitas | Enviar por Email enviar a por email | Imprimir imprimir artículo

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